Trump has a dream

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En realidad parece una pesadilla. Porque en el país donde se presume que pueden cumplirse todos los sueños, el fundamental, el que deseaba Martin Luther King, ha sido destruido. ¡I have a dream!, dijo en uno de sus discursos más famosos de todos los que transmitió a lo largo de  toda su vida dedicada a conseguir la convivencia en paz entre todo tipo de personas. El lunes 15 de enero es fiesta nacional en Estados Unidos, se celebra el Día de Martin Luther King. Es chocante que, precisamente, cinco días antes, Donald Trump nos sacudiera con su actitud dictatorial frente a los periodistas, frente al mundo entero. El sueño de MLK, de alguna manera, se vio realizado cuando un hombre de piel negra, fue elegido como presidente de los EEUU. Al fin era una manera de ver que todo sueño era posible. Puede que el sueño de los americanos que han podido vivir en paz y convivencia se esté descalabrando ahora. Latinos, asiáticos, africanos, europeos… que han venido a EEUU en busca de una oportunidad diferente a la oferta de sus propios países viven envueltos ante un inquietante futuro.

La actitud de Donald Trump fue tan ruda como la fama que tienen los neoyorkinos. A veces una fama tan exagerada como admisible. Se puede ser rudo pero no dictatorial. Es intolerable el hecho de que el futuro presidente de EEUU mande callar a un periodista mientras le señala con el dedo de manera inquisitorial. A quien imputó, a su vez, que el medio de comunicación en el que trabaja fuera manipulador o mentiroso. Cuestiones aparte de si la información desvelada por The New York Times y la CNN sobre las presuntas pruebas que Rusia tendría de supuestos escándalos sexuales de Trump  sea cierta o no, hay otra gravedad. Trump no se ha mostrado ni diplomático, ni respetuoso. Muy al contrario, recuerda a Mussolini o Hitler por su carácter totalitario. Quizá Donald Trump tenga sus propios sueños. Ya ha desvelado uno: levantar un muro entre Estados Unidos y México. Puede que quiera levantar otros, como entre ciertos periodistas y él mismo. Muros entre diferentes países, personas, con quienes deberá negociar. Quizá su sueño sea que USA quede rodeada por muros desde México a Canadá. Entre el cielo donde flotan las almas y bajo la tierra donde descansan los cuerpos de miles de hombres y mujeres que han dado su vida por este país. Quizá el sueño de Trump pueda convertirse en la pesadilla mundial que incremente la irascibilidad social y con ello, las protestas callejeras. Luther King dijo que “con frecuencia, los hombres se odian unos a otros porque se tienen miedo; tienen miedo porque no se conocen; no se conocen porque no se pueden comunicar; no se pueden comunicar porque están separados”. La cuestión es: quién despierta a Trump de su sueño.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

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