Se avecina la república

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Ayer este periódico publicó una fotografía en la que el rey Felipe mira, frente a frente, a Pablo Iglesias. El Rey se presenta imponente e Iglesias a la altura que tiene. Miradas directas hacia los ojos del otro. Dos contrincantes que rivalizan en todo. Imagino al Rey pensando que tiene ante sí uno de sus mayores enemigos, si no el principal.

Pablo Iglesias, ha creado un partido republicano confeso. Iglesias ha llegado al Gobierno no por sus éxitos electorales, sino por un pacto con Pedro Sánchez, a quien tampoco le preocupa mucho los peligros de este Gobierno de coalición. Empieza a coger músculo la máquina republicana. Numerosos y sucesivos ataques llevaron al rey Juan Carlos a abdicar en favor de su hijo.

El viaje a Botsuana fue el detonante por el que su majestad pidió perdón. Luego llegaron otros rifirrafes públicos, en la propia familia, que dieron rienda suelta a la ciudadanía para criticar las malas relaciones internas en Palacio.

Ahora sacan una investigación del Tribunal Supremo de Suiza donde una serie de grabaciones entre Corinna Larsen y el ex comisario Villarejo hablan de los dineros del Rey. Relatos de espanto que dejan al emerito en muy mala posición.

Frente a frente siguen Iglesias y don Felipe. Duelo de miradas con las que parecen gritar, desde uno, no vas a poder ni con la institución ni conmigo, mientras el rival desprende de las arrugas de sus ojos que hay una sonrisa perversa bajo su mascarilla, pareciendo responderle, ya te he hincado la sierra en el tobillo y vas a caer.

Ayer mismo, en Bilbao, a las puertas del Guggenheim, un grupo de manifestantes ondeaban banderas republicanas frente al Rey, a quien proferían variados insultos. La maquinaria de la república está en marcha y coge velocidad hasta que en el propio Gobierno se espera, parece que se exige, una decisión sobre el destino de Juan Carlos.

El exilio de un rey son cosas del pasado, de la España violenta, sangrienta y frágil. Nada bueno han traído las repúblicas a nuestro país. El Rey ya se posicionó , públicamente, durante la pandemia para desligarse de la herencia de su padre. Lo que hacen los republicanos es pretender debilitar, acabar con la Corona.

Don Felipe no debería hacer ni decir nada que sea lo que los enemigos quieran que diga. Sería, otro paso más a favor de los de Iglesias. Dejemos a la Justicia trabajar y mantengamos el derecho a la presunción de inocencia.

La institución monarquica no debe ser motivo de debate. Porque ahora van a por Juan Carlos I, luego irán a por Felipe VI y depués: peligro, la república.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

Las columnas de Mariló Montero se publican en todas las cabeceras del Grupo JOLY:
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