POLÍTICA TERRORISTA

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He visto Patria. Me habían regalado el libro. No lo quise leer. Empecé con él y la suprema indignación que sentía fue la fuerza que me llevó a cerrar el libro que se perdió en mi biblioteca. Me negué a ser sometida a un relato que pretende inocularnos en vena que los asesinos de la banda terrorista ETA requieren de mi compasión por ellos y sus familias. He visto la serie y corroboro lo dicho. También he visto “El desafío de ETA”, un documental sobre el fin de ETA donde se proyecta como gran valedor de la muerte de la banda terrorista ETA al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. ¡Ay si Rubalcaba viviera! Hasta queda diluido el testimonio, del que fue Director General de la Guardia Civil Pablo Martín Alonso, que relata los cincuenta y un años de lucha de los cuerpos de seguridad del estado que combatieron por detener, abortar atentados, asesinatos y secuestros. En ello, en despejar a España del terrorismo que nos amenazaba a todos, se empeñaron dejando la vida de 486 compañeros. Con esto, y lo visto esta semana desde la tribuna del Congreso de los diputados desde donde el portavoz de EH Bildu dijo que “paso a paso, decisión a decisión, vamos a ir desmontando el andamiaje de privilegios y de democracia secuestrada…hoy no acaba nada, hoy recién empieza todo”, concluyo que la lavadora está consiguiendo limpiar la sangre con la que salpicaron España. Casualmente la cabecera de la serie Patria comienza con un paraguas lleno de sangre que desaparece por una pertinaz lluvia hasta dejarlo blanco. Son pequeños detalles, frases reconvertidas que cambian las definiciones del terror y los bárbaros crímenes que han llegado a que nuestros hijos no tengan ni memoria ni conocimiento de lo que ETA hizo y sus herederos continúan haciendo. Las víctimas cada vez tienen menos apoyos y presencia. Se les silencia. Tenemos respeto por las victimas de Holocausto y premiamos a los asesinos de nuestro país. En política no hay coincidencias, y en las televisiones se proyectan estos discursos blanqueadores.​Se acercan presos de ETA al País Vasco, se conceden sus peticiones. Pedro Sánchez consiente a Pablo Iglesias sus presiones cuando es un partido menor en el Parlamento. Cuesta muchos años construir lo bello y un día destruirlo a martillazos. No hay que olvidar que deben pagar por lo que hicieron ya que la memoria por las víctimas debe respetarse eternamente. La historia de ETA, que no se cuenta ni en Patria ni el documental, es esta: 3.500 atentados, 854 muertos y más de siete mil victimas. 307 crímenes sin resolver por lo que a las victimas se les ha robado su derecho a la justicia.

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