Más listos que el agua

/ / COLUMNAS

Parece que el fuego y el agua sean más inteligentes que el hombre a pesar de todos los avances y conocimientos de los que disponemos en pleno siglo XXI. Las catástrofes de esta semana me han llevado a cuestionar por qué estos fenómenos siguen dominando al ser humano. Es cierto que todo indica que la ola de incendios de Galicia ha sido  provocada. Está detenido un joven de 21, Michael, quien ha confesado que originó fuegos a cambio de 200 euros. Según los vecinos era educadísimo, formidable, nunca se había metido con nadie. Ese aparente buen chico, según cuenta Yago Pérez, el jefe de la brigada en la que Michel trabajaba, a falta de diagnostico psiquiátrico, es un pirómano. En una ocasión pudo ver cómo Michael se quedaba paralizado por la fascinación que sentía al ver llamas de más de 20 metros de altura a sus pies. Sospechaba de él. Había muchas casualidades. No quería desbrozar los terrenos, era vago y cada vez que Michael estaba de turno había un incendio. Quedarse encantado a los pies de las gigantescas llamas es uno de los síntomas de un pirómano. Los psiquiatras dicen que es una patología mental rara.  No somos lo que parecemos, está claro. Los asesinos, violadores, maltratadores o pirómanos no llevan tatuada en la frente su condición perversa.

Por el contrario, en Andalucía nos quedamos aterrados, casi cada año, cuando llegan las torrenciales lluvias por la destrucción que causan. Cada año son centenares las familias que pierden sus hogares, sus trabajos. Se quedan en la calle, arruinados, como los gallegos que lo han perdido todo. Empatizamos con sus lágrimas, como deberíamos conmovernos con las de los andaluces. Las lluvia es esperada, deseada por necesaria y previsible. No alcanzo a asumir que el caos ocurrido en Jerez, como en otras de nuestras provincias ahogadas, no pueda ser evitado. Se sabe la ubicación los ríos. También la necesidad de ponerles barreras para evitar que se desborden. La media del nivel de sus caudales. Cómo pueden subir y en qué tiempo según los datos que nos ofrecen las predicciones meteorológicas de la AEMET. Yago Pérez decía que “hay mucha gente que sabe quién prende y se calla. Pero si nos callamos todos, esta gente nos quema vivos”. Es, una vez más, la oportunidad para atender a las previsiones de los temporales, de estudiar las viviendas que se han construido en lugares de alto riesgo de inundación. Hay que mantener los bosques con cortafuegos limpios, como limpios y adecuados deben mantenerse los alcantarillados de nuestras ciudades. No nos podemos echar las manos a la cabeza cada vez que Andalucía se inunda, ya que hay formas de solventar que un rayo hiera a una persona con los sistemas que los evitan. Debemos ser más listos que la brava naturaleza que nos seguirá azotando, usando  nuestras más fuertes armas: inteligencia y diligencia.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

Las columnas de Mariló Montero se publican en todas las cabeceras del Grupo JOLY:
El Diario de Sevilla, El Diario de Jerez, El Diario de Cádiz, El Día de Córdoba,
Huelva Información, Granada Hoy, Málaga Hoy, Diario de Almería y Europa Sur.

Compartir esta entrada