LA SENTENCIA DE PABLO IGLESIAS

/ / EL MUNDO POR MONTERA

Pablo Iglesias se ha sentenciado a sí mismo. Unidas Podemos he sentenciado a su líder. El gobierno de España ha sentenciado también a su vicepresidente segundo. Solo hace falta observar la reacción violenta que han tenido públicamente, por ejemplo, Juan Carlos Monedero, la ministra Irene Montero, Pablo Echenique, la ministra y portavoz María Jesús Montero, el presidente del Gobierno de coalición Pedro Sánchez y el propio investigado, vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias. Monedero, en las entrevistas que ha ido dando desde que saltó la noticia, ha llegado a insultar a periodistas que participaban en el mismo programa donde a él se le había invitado para dar a conocer su opinión. Despreció a los contertulios sin   responder a las preguntas de la mesa. Su discurso terminaba siendo desordenado, incoherente, falto a la verdad y panfletario. Por cierto, qué preocupación debe generarnos los alumnos que están bajo su tutoría. Irene Montero increpó a una diputada del PP, inquiriéndole con el dedo índice, mientras vertía que unos terminan en prisión y, a ellos, les archivan todas las causas judiciales. María Jesús Montero, y aquí está el quid de la cuestión, ya usa el argumentario digno de observación de que esos problemas judiciales provienen “de su vida de antes”. Pedro Sánchez sentenció que Iglesias debe estar tranquilo y Pablo que se descolgó con que “todo el mundo sabe qué va a decir el tribunal Supremo”. Las redes podemitas, denunciadas por el propio magistrado, que por cierto lleva la Púnica, el caso Lezo, Kitchen entre otros, amenazan de muerte al juez que ha encontrado indicios de que Iglesias haya cometido tres delitos que eleva al Supremo. Ojo porque el caso ha de pasar por las manos de la Fiscal Dolores Delgado, ex ministra de Pedro Sánchez quien dejó claro quién manda en la Fiscalía. El mal carácter, las respuestas malsonantes del Iglesias en el Senado delatan que está muy nervioso. Ataca a la justicia. Quizá hubiera venido bien que dijeran, como suelen hacer la mayoría, que hay que respetar y dejar trabajar a la justicia. Pero, no. Ellos escupen que la justicia va contra su ideología, argumentario independentista, igualmente. Pablo Iglesias ha tocado el techo de donde siempre soñó llegar, y más que hubiera querido. Si han hecho dimitir a otros miembros del gobierno, han abierto comisiones parlamentarias, él debe someterse a la ley, igual para todos. Aún tenemos una democracia, que el disfruta, aunque sea su pesar. Iglesias, con su carácter “caraquiano” ha soltado la anilla de la bomba con la que quería reventar a España y le va a explotar en su propia mano. La justicia dirá.

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