Hillary ha vuelto

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Hillary Clinton ha salido de su armario con un nuevo libro escrito desde los ardores provocados por la irritación de una derrota incompresible, para ella, y  muchos interrogantes. What Happened, ¿Qué pasó? ha sido superventas antes de estar en las librerías. Toda una revelación del impacto social que genera su existencia, no solo en los Estados Unidos. La personalidad de la señora Clinton y un carácter que siempre ha sido objeto de furiosas críticas han contribuido, por el contrario, a que muchas mujeres encuentren más puertas abiertas hacia caminos difíciles impuestos por una cultura construida por hombres. No llegar a alcanzar su objetivo de convertirse en la primera mujer que presidiera EEUU es una cuestión que le duele mucho. Es discutible que diga que haya perdido la posibilidad por ser mujer. Habría que investigar la influencia que tuvieran sus enemigos Bernie Sanders, Vladimir Putin, Barack Obama, James Comey (FBI) y Donald Trump, a quienes les da un buen repaso. Más allá de esto, lo que le sigue doliendo es que no haya sido querida por millones de personas. Cuando un ser humano no es querido podemos entender que está emocionalmente muerto. Un ser humano no querido es como un trozo de carne con piernas que, en el mejor de los casos, desea ver amanecer. Ella ha sido una mujer que no ha parado un momento, fuera de casa. Tampoco dentro. Desde la política ha dedicado su tiempo a los ciudadanos. Millones de ellos lloraron su fracaso. ¿Dónde ha estado Hillary Clinton durante estos diez meses?  En su casa de Chappaqua, al norte de Nueva York. Es una casa blanca de estilo colonial rodeada por árboles. La candidata a la presidencia de EEUU se convirtió en una vulgar mujer.  Perdió el sonido de las proclamas, los agitados  banderines y la lluvia de confetis. Se metió en su casa y se puso a ordenar armarios. Una conocida, muy organizada, me dijo que su psicóloga le prescribió que sacara de la cocina todos los pucheros, y los alimentos de la nevera, también. Tras  convivir  en el caos reestructuró cada cosa pero de diferente manera. Su mente cambió. La señora Clinton se dedicó a ordenar armarios. Se metió en ellos realizando un trabajo inusual. No deja de ser atractivo el comportamiento humano tras perder todo lo que se ambiciona: regresar a  casa y  hacer limpieza. Ya que todo lo de fuera era un lío que requeriría ordenar los armarios para, otra vez, tenerlo todo bajo su control. Organizar su vida con otra vida. Tiene 69 años y, en una entrevista para la CNN, ha declarado que no volverá a presentarse. Quizá la política ponga límites a la edad. Pero, por su naturaleza y catarsis, habiendo hallado respuestas a todos sus interrogantes sobre qué paso sea capaz de sorprendernos, tras salir de su armario.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

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