Venezuela

Tres de tres

Conocí a Laura, una joven venezolana, durante un programa de televisión. Mi función, en ese momento, era acertar qué era verdad y mentira de las tres cosas que ella me contaba. Me dijo: “Me han secuestrado tres veces, tengo un jaguar y soy ingeniera industrial”. Dicen que cuando una persona miente dirige, de manera inconsciente, los ojos hacia la derecha, pero ella clavó los suyos en los míos fijamente. Por lo que no pude utilizar como pista su mirada. Siendo de Venezuela deduje la verosimilitud de que hubiera sido secuestrada tres veces, que era poco probable tener un jaguar en su país donde no tienen ni para comer las familias, y claro que creí que tenía una carrera como ingeniera. El caso era tan estremecedor que pedí su teléfono, al que hay que llamar con ciertas precauciones para evitar ser localizada por bandas de delincuentes. Tenía 13 años cuando un día, en la guardería donde trabajaba su madre, un grupo de delincuentes entró en las salas donde dormían los niños. La madre de Laura se plantó en la puerta cual oso feroz impidiendo que pudieran herir a los pequeños. La golpearon, patearon, arrastraron por los pelos hasta dejarla malherida y bajo amenaza de muerte. Robaron todo lo que en la guardería había. La segunda vez que fue atacada ya tenía 21 años. Vivía con su novio en un complejo de casas sencillas ubicadas en la playa. Al despertar ya no había televisión, vídeos, electrodomésticos, faltaban hasta las gafas. No oyeron ni un solo ruido. Sin cumplir los 22 le habían pedido a su padre que vivieran juntos para sentirse más seguros. Y volvió a entrar un grupo de hombres. Ella dormía. Un suave roce en su brazo le despertó del sueño profundo. Tres hombres rodeaban su cama, uno a la derecha, otro a la izquierda, y otro a los pies. Decían que eran bomberos y que no se preocupara. Le temblaban los dientes, la mandíbula y el cuerpo entero mientras respondía a sus inquietantes preguntas. ¿Cuántas personas había en casa? ¿Quiénes? ¿Edades de cada uno? Y si su padre tenía armas. Este tipo de bandas atacan a diario dejando regueros de sangre en Venezuela. Todo se lo llevaron. Todo lo que había en casa en un camión de mudanzas en el que habían llegado. Huyeron en dos coches que les robaron y les amenazaron de muerte si denunciaban. Laura ha decidido venir a vivir a España. Querida Laura: vive en paz en nuestro país mientras el tuyo, que te ha dado la vida y te llena de amor, cambia de Gobierno y de cultura social.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

Las columnas de Mariló Montero se publican en todas las cabeceras del Grupo JOLY:
El Diario de Sevilla, El Diario de Jerez, El Diario de Cádiz, El Día de Córdoba,
Huelva Información, Granada Hoy, Málaga Hoy, Diario de Almería y Europa Sur.

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