Cataluña

República digital

Hoy he sentido mucho miedo. Y no estaba caminando, sola, por unas de esas estrechas calles oscuras que unen las arterias de mi ciudad, no. Tampoco he tenido miedo porque me viera amenazada por algún depredador que me intimidadora para arrancarme el bolso colgado de mi hombro derecho. Ni porque, conduciendo, me sobresaltara un loco que no respeta las señales de tráfico. No, hoy he sentido miedo dentro de mi casa, y arropada por el edredón de mi cama. He cogido mi móvil nada más despertarme -sé que debería distanciarme más de él- porque necesitaba un número al que llamar. Puse en la barra de buscador el nombre del local para que la red me llevara a su página. Sin llegar a terminar de escribirlo, de inmediato ha sonado una sardana seguida de un locutor de radio que hablaba en catalán. Sí, sí. Una sardana y la radio catalana sonando, potente, en mi teléfono, en el que no puede haber ninguna memoria predeterminada ya que ni en mi lista de temas preferidos de Spotify escucho música folclórica ni en mis emisoras de uso diario he conectado nunca con una emisora catalana. El sobresalto, créame, ha sido auténtico. Había asumido el hecho de recibir publicidad, entre mis periódicos digitales después de haber buscado en Google una lámpara. Tenía normalizada la recepción de mensajes de temas de política y actualidad que frecuento de manera constante. Incluso, recibir libros recomendados después de haber mantenido una conversación sobre novelas. Pero antes de ayer mismo, Carmen Calvo, tras el Consejo de Ministros, anunció que el Gobierno había aprobado un decreto ley prohibiendo el desarrollo del proyecto de «república digital» de la Generalitat. Es decir, que todas las líneas digitales de las administraciones públicas deben estar identificadas y ubicadas dentro de la UE y no fuera de ella para evitar injerencias digitales a través de las redes sociales, como ocurrió durante las elecciones de Trump, del Brexit y demás. Si la Generalitat ha calificado esta ley como un «155 digital», o un «golpe de Estado digital a Cataluña» es porque, en verdad, los independentistas tienen una campaña digital agresiva preparada para invadirnos por las redes. Los CDR actuarán agresivamente frente a las urnas, no sólo en Cataluña, sino en toda España. El Tsunami Democràtic lo vamos a sufrir todos los españoles de manera aterradora. A mí me ha sonado una sardana al despertar, luego una voz radiofónica catalana. ¿Qué puedo esperar de mi móvil controlado por ellos? No sólo me entran llamadas, me entra miedo y hartura.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

Las columnas de Mariló Montero se publican en todas las cabeceras del Grupo JOLY:
El Diario de Sevilla, El Diario de Jerez, El Diario de Cádiz, El Día de Córdoba,
Huelva Información, Granada Hoy, Málaga Hoy, Diario de Almería y Europa Sur.

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