Xiomara 2

Los pobres también ríen

Conversar por teléfono con Xiomara Arriaga fue como contactar a través de los dioses del realismo imaginario. Nuestras almas fueron tan irreverentes frente a las incomodidades tecnológicas que la famosa nube un día estallará sobre nosotros mandándonos al infierno. Xiomara y yo logramos entablar dificultosa charla donde la comprensión no estaba, pero sí el entendimiento. Mereció la pena escuchar su voz cuyas cuerdas vocales vibraban como un arpa magistral según a sus relatos les iba quitando la pátina del pasado o si el relato no era de una bajoneada. ¿Qué es eso de bajoneada? Necesitaba llenar mi curiosidad. “Una bajoneada, señora, son aquellas mujeres que no le echan ganas a trabajar. Y yo quiero que mis tres hijos, Andresito, Dani y Madelin, sean felices”.

La vida de Xiomara estaba iluminada por una única luz negra. Ver muerta a su madre en la silla de la cocina cuando ella llenaba la tarde de risas en portón de su casa, la embozó en una negrura permanente. Su abuelita Filomena y el tío Orlando, por mucho que los cuidaran, no supieron darle cariño. Xiomara se marchó un día de su quince invierno a la calle. A las calles de aldeas donde no crecen ni los yerbajos, para buscar trabajo. Recordaba a su profesora Clelia Flores ,quien coloreaba sus clases de matemáticas, lengua o historia mientras les invitaba a vender los muñecos de flores con croché que hacía desde que se despertaba a las cinco de la mañana hasta que acababa de estudiar a las once de la noche. Vinieron los niños y el abandono de su marido. Un día de luz se sentó en el banco de una estación de tren: no sé si iba para San Miguelito, Jesús de Otoro, Yamaranguila o Intibuca. Una señora, viéndola sola y tan jovencita, le pregunto: “¿dónde vas? No lo sé -respondió Xiomara- necesito trabajar”. Lo hizo como dependienta y se independizó. Plantó en el Parque de la Esperanza una mesita y sobre ella sus collares, corbatas y mandiles de tela y los aretes, muñecas y pulseras de croché. Podrán ver a Xiomara en una fotografía y en la página de Facebook con el nombre de su empresa: Arte, la bendición.

A Xiomara se le cayó el cielo tras la muerte de su madre, pero su perseverancia y el aprovechar la oportunidad del Fondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU han hecho que ahora sea una microempresaria deseando venderle a usted. Porque si los ricos también lloran, los pobres también ríen. Ella sueña con que sus hijos puedan estudiar ingeniería y sean felices.

Xiomara en Facebook

Arte “La Bendición”

La Esperanza, Intibuncá

Teléfono: 3235-5013

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

Las columnas de Mariló Montero se publican en todas las cabeceras del Grupo JOLY:
El Diario de Sevilla, El Diario de Jerez, El Diario de Cádiz, El Día de Córdoba,
Huelva Información, Granada Hoy, Málaga Hoy, Diario de Almería y Europa Sur.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies