VANUATU

El país más feliz del mundo

Vanuatu era el país más feliz del mundo, pero ya no lo es. Él lo sabía porque había hecho tanta amistad con el sol que éste prometió brillar sobre sus playas todos los días. De todas las modalidades de aguas que hay en el mundo, Vanuatu, optó por quedarse con la más clara, una que tuviera tintes turquesas y que, aun estando a 1.500 metros de altura, pudiera verse lo que hay en el fondo del mar. Tampoco le interesaba que éste fuera muy profundo para que los turistas tuvieran la facilidad de bucear con un simple snooker. Bajo la falda del agua se forman unas enaguas de encajes de atolones coralinos que van zigzagueando vivaces pececillos. La paz reina en Vanuatu. El momento más alterado podría producirse en la playa si un coco cae de manera inesperada. Pero los nativos vanuateños ya se encargan de tener limpias las arenas blancas para que quienes disfrutan de sus vacaciones tengan a su disposición langostinos de agua dulce, cangrejos, zorros voladores, jugos de raíces y manjares únicos de las Islas Fiyi. Todos los habitantes trabajaban sirviendo a los que huyen del estrés de las grandes ciudades. Así se ganó Vanuatu la categoría del país más feliz del mundo según la Fundación británica New Economics, en 2007. Vanuatu era feliz y, así, sus 200.000 habitantes. Hasta que el 22 de febrero de 2016 un ser superior que va creciendo debido a que muchos ignoran su existencia emergió como un ogro embravecido de las entrañas más endemoniadas del infierno. El ciclón Winston nació para matar la felicidad de Vanuatu triturando todas las infraestructuras de las islas del Pacífico. Murieron 20 personas. El país de la felicidad oscureció porque el sol se dio la espalda. Nada es rentable sin él, sin orden. Con suciedad. Las carreteras están destrozadas y cortadas por palmeras derrumbadas por el ciclón, que alcanzó una potencia de nivel cinco. Si antes veíamos claramente desde 1.500 metros de altura los atolones coloridos y llenos de vida marina, ahora sólo se ve el agua embarrada que ha inundado las zonas habitadas. La ODS vuelve a utilizar su sencilla matemática de sentar en la misma mesa al Gobierno de Fiyi, el PNUD, a la sociedad civil, organismos locales y empresas para hacer programas que fomenten el empleo sostenible para los jóvenes y las mujeres. Vanua significa tierra, hogar; tu: pararse. Vanuatu debe erradicar el 45% de su pobreza actual a pesar de su situación vulnerable a los desastres naturales y el cambio climático. Vanuatu quiere volver a ser el país más feliz del mundo.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

Las columnas de Mariló Montero se publican en todas las cabeceras del Grupo JOLY:
El Diario de Sevilla, El Diario de Jerez, El Diario de Cádiz, El Día de Córdoba,
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