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Amanece, que no es poco

En una semana se ha acabado con las eternas amenazas republicanas y ha renacido la Monarquía. Hemos matado dos pájaros de un tiro sin que un hecho haya provocado al otro… o sí. Por primera vez en mucho tiempo, demasiado, porque hablamos de años de irascibilidad catalana, los ciudadanos podremos descansar de tanta histeria política. Aunque, con el convencimiento de que los estertores del independentismo perdurarán en el tiempo hasta el último capítulo de una serie con demasiadas temporadas, se tiene la confianza de que ya podamos dedicarnos a poner en primera línea los auténticos intereses de España. Paz y generosidad política, paz social, crecimiento del empleo, igualdad salarial, subida de los sueldos, pacto de Estado para la educación, modernización del país, acelerar los tramites judiciales, reducir los asesinatos de mujeres, el cambo climático, la pobreza, mejorar igualdades sociales, tanto en derechos como en deberes… Se ha producido mucho ruido y pocas nueces. La ensoñación catalana ha hecho mucho daño, no sólo a los que viven en aquella comunidad, sino a todos los que vivimos en este país. La lección debe servirnos a todos. Empezando por los responsables políticos, para que no vuelva a renacer, a nivel tan exacerbado, el deseo de una república para España. Lo garantiza Puigdemont en sus mensajes a Toni Comín: “Volvemos a vivir los últimos días de la Cataluña republicana”. Ha delatado sus propias mentiras. Han hecho mucho ruido para pocas nueces. Aunque después del apalear el nogal hayan caído un montón de piezas. Sí, el plan Moncloa triunfa y ellos han hecho un ridículo histórico. Que así pase a la historia. Horas antes del scoop informativo, de la exclusiva bomba que delata a un Puigdemont rendido, el Rey Felipe VI imponía el Toisón de Oro a la Princesa Leonor. La heredera a la que, al fin, pudimos imaginar sentada en el trono. La fecha para su imposición fue prodigiosa así como poder ver a la heredera como una figura real. Muchos se conmovieron ante una niña de doce años y medio, a quien le iban poniendo sobre sus hombros la responsabilidad de mantener a un país unido a base de mucha preparación y ejemplaridad. El Rey le pidió a su hija que se guiara por la Constitución, la misma que debemos respetar todos los españoles. Subrayó que fuera ejemplar en todos los aspectos. Como todos los ciudadanos deberíamos serlo, en efecto. Entre nosotros hay diferencias entre derechos y deberes, privilegios y sacrificios. No envidio la vida de esa criatura por muchas deferencias que ella goce. Hay mucha soledad allá arriba. Aquí abajo, también, pero por estos lares somos muy laxos a la hora de saltarse las normas. En dos días hemos zanjado dos de los mayores problemas que teníamos, la República ha muerto y ha renacido la Monarquía. Amanece, que no es poco.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

Las columnas de Mariló Montero se publican en todas las cabeceras del Grupo JOLY:
El Diario de Sevilla, El Diario de Jerez, El Diario de Cádiz, El Día de Córdoba,
Huelva Información, Granada Hoy, Málaga Hoy, Diario de Almería y Europa Sur.

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