Joven 2

Adolescentes que matan

El preocupante incremento de la delincuencia juvenil en España nos lleva a formular varias preguntas. ¿Qué motiva a unos chicos de 12 y 16 años para asesinar a dos personas mayores? ¿Por qué otros violan, matan con doce años? ¿Quién les induce a ello? ¿Cómo deben pagarlo? ¿Nos ablandamos a la hora de aplicarles el Código Penal para los adultos porque son niños? ¿Son realmente niños o ya han madurado como para matar como adultos? ¿Cómo corregirlos? Las respuestas pueden empezar a encontrarse en la filosofía, que no es otra cosa que hacerse preguntas, puesto que a la sociedad no le satisface como respuesta que son niños con problemas de integración social. Y menos, que por debajo de lo 14 años los lleven a un centro de menores y regresen a casa bajo una ineficaz supervisión y una fallida integración.

La adolescencia está definida como la etapa más difícil de superar en la vida. Un crío desde los 12 años empieza a preguntarse quién es realmente. Comienza a sentir que, por mucho o poco que quiera a sus padres, necesita y busca la influencia de gente de su entorno. Si este entorno es erróneo, el chaval irá a la deriva. En consecuencia, es fundamental que las instituciones vigilen muy de cerca a las familias desestructuradas o no, para analizar su situación. Así como los padres deberían requerir la ayuda profesional alertando de los desvaríos de su hijo tanto en las escuelas como en la administración. Esto suena a algo irreal, ya que a los padres o les da igual porque ellos ya están desequilibrados e inadaptados, o aquellos que llegan a tener madurez y equilibrio pasan por la vergüenza de denunciar, aun en privado, la torcida mudanza de su hijo cuando no es ni un niño ni un adulto. Creen que será pasajero y que ellos podrán solucionarlo. Si a estos malos cimientos  añadimos que hay bandas callejeras que captan a estos chavales sin una definida identidad pero en busca de identificación son carne de cañón para dejarse llevar por la voluntad de quienes sienten atracción por las drogas, el alcohol y la muerte.  Por lo tanto su comportamiento será imprevisible porque han abandonado la influencia de la razonabilidad por la del juicio de un grupo, de una banda.

Por algún motivo, durante la época en la que se muda la piel de niño a la de adulto alguien los captó para hacer el mal. Nadie nace odiando, dijo Mandela. No es aceptable la razón de que se determinen como casos aislados viendo los datos. Han sido captados por personas adultas, para matar. Por lo que hay mucho que hacer. Los chavales temen por su futuro y si tuvieran la certeza de que por asesinar, robar, delinquir se les va a aplicar el Código Penal de un adulto quizá supusiera un freno. El buenismo frente al castigo de un crío que mata igual que un adulto  no está dando los resultados para mejorar una sociedad que exige vivir segura.

Leer el artículo de Mariló Montero en El Diario de Sevilla.

Las columnas de Mariló Montero se publican en todas las cabeceras del Grupo JOLY:
El Diario de Sevilla, El Diario de Jerez, El Diario de Cádiz, El Día de Córdoba,
Huelva Información, Granada Hoy, Málaga Hoy, Diario de Almería y Europa Sur.

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